Ansiedad

La ansiedad es la reacción normal de nuestro cuerpo ante una situación de peligro. Cuando nos vemos amenazados se activa una respuesta de alerta que nos prepara para luchar contra la amenaza o huir de ella. Aunque este sea un mecanismo normal de supervivencia, en realidad se vive como un gran malestar (sensación de peligro, tensión y temblores musculares, palpitaciones, sensación de ahogo, nauseas o nudo en el estómago…), que en condiciones normales desaparecen cuando el peligro se acaba y nuestro cuerpo vuelve a la normalidad.

En la actualidad no es muy frecuente enfrentarse a peligros físicos en el día a día, pero todos hemos sufrido ansiedad ante diferentes situaciones que nos provocan ridículo, rechazo, confrontación o cualquier otro tipo de agresión o amenaza hacia nuestro bienestar. A veces la ansiedad se desencadena antes de que suceda algo, es lo que llamamos ansiedad anticipada (“quedaré como un burro”, “el director me echará la bronca”…)

Todos los trastornos de ansiedad tienen en común un mal funcionamiento de la respuesta de alerta.

En las crisis de angustia o pánico, esta ansiedad es aguda y muy intensa, con una sensación de muerte inminente o de pérdida de control.

La ansiedad a las fobias se caracteriza por desencadenarse ante estímulos específicos que en realidad no implican peligro real: una araña, un ascensor, una reunión de trabajo… Incluido hay personas que sufren un estado de ansiedad y preocupación constante que afecta a todas las áreas de su vida, como sucede en el trastorno de ansiedad generalizada.

Para todos estos casos existen diferentes alternativas de tratamiento. Algunos fármacos son muy eficaces para reducir los síntomas. Pero si el objetivo es conseguir que la persona sea capaz de controlar la situación por ella misma, la psicoterapia es la mejor opción,

De todas formas, es fundamental consultar con un profesional de la salud para tener una valoración individual, ya que el planteamiento terapéutico será diferente en cada caso.