Fármacos antidepresivos

Los antidepresivos son fármacos que se usan para aliviar principalmente los síntomas de la depresión. Aunque alguno de ellos, por sus propiedades, también son utilizados en otras enfermedades como los trastornos de ansiedad, la bulimia nerviosa, el insomnio, el dolor crónico, etc…

Actualmente, hay más de 30 tipos diferentes de antidepresivos en el mercado. Aunque el 95% de los que se recetan pertenecen a 3 grupos: los tricíclicos, los ISRS y los nuevos IRNS. Todos ellos regulan el funcionamiento de unas sustancias químicas de nuestro cerebro que intervienen en el control del ánimo y que se llaman neurotransmisores, concretamente Serotonina y Noradrenalina. El aumento de la actividad de estas sustancias hace que los síntomas de la depresión desaparezcan.

Para que el tratamiento sea efectivo, los antidepresivos se han de tomar con regularidad y no consumir sustancias que neutralicen su acción, como el alcohol o las drogas.

Cada tipo de antidepresivo tiene un perfil diferente de efectos secundarios, que se tiene muy en cuenta en el momento de recetar el tratamiento. Los tricíclicos se caracterizan por ser sedantes, dar una sensación de aturdimiento y boca seca. Los ISRS (el popular Proses y similares) tienen menos efectos secundarios. Entre ellos, los más significantes son la disminución del impulso sexual, que puede llegar a impotencia, y un posible efecto paradoxal de agitación psicomotriz. Los IRNS son los más nuevos y funcionan muy bien aunque entre otros inconvenientes afectan a la presión arterial.

La combinación del tratamiento médico junto con otras intervenciones, reducción de los factores estresantes, apoyo emocional o psicoterapia, hace que éste sea más efectivo y se pueda reducir la dosis al mínimo necesario.