Maltrato psicológico

El maltrato psicológico es una forma de abuso muy difícil de detectar, porque la violencia psicológica no deja cicatrices ni evidencia física. Otra de las dificultades es que en muchas ocasiones la persona que sufre el abuso no es consciente de ello. A veces sí reconoce que está viviendo una situación de abuso psicológico pero no se atreve o no puede defenderse, y por tanto, no comunica su situación o no pide ayuda.

Brevemente, el maltrato psicológico, podría definirse como un comportamiento vejatorio persistente basado en críticas sin fundamento, remarcar constantemente defectos y aspectos negativos, humillación, discriminación, aislamiento, control o amenazas.

Los efectos psicológicos en la persona maltratada son negativos. La gravedad dependerá de la intensidad del maltrato, es decir, la frecuencia y severidad de la agresión, del tiempo que dura el abuso y de les características psicológicas de la persona que sufre el maltrato.

Las principales consecuencias son la depresión, el Síndrome de Estrés Postraumático y el Síndrome de Estocolmo (cuando la persona maltratada siente compasión por el agresor y lo defiende). Este último es el más importante porque refleja un grado de maltrato muy elevado.

Otras secuelas son la pérdida, no sólo de la autoestima, sino de la propia identidad. Además cuando el abuso se produce en un entorno familiar de forma habitual, los hijos aprenden que el maltrato es una forma de comportamiento normal, y repiten este patrón durante su vida adulta.

Afortunadamente hay organizaciones especializadas que ayudan a diagnosticar, tratar y frenar este tipo de agresión. Además ofrecen el soporte emocional y legal necesario.

Consulte a su médico de cabecera, otros profesionales de la salud o servicios sociales al respecto si cree que puede ser su caso